sábado, marzo 17, 2007

Soledad saturada


Desespero,
Y es que quizás sea lo único que sé hacer bien
Desespero,
Porque sé que siempre voy a desearte,
Y por saber que no podré tenerte.
Todas las noches me desvelo pensando en ti
Me ahogo en un mar de lágrimas
Mis sueños se pierden en mis penas
Y yo me pierdo en mi desesperación
Por momentos se quien soy,
Aunque muchas veces dudo de todo en mi ser

Admito no poseer paciencia
Pero me resulta aún más difícil poseerla
Sabiendo que estoy saltando a un pozo que no tiene fin

Sabes que, aún así, sigo deseando estar a tu lado
Sabiendo que quizás me este torturando
Solo porque eres mi único deseo
Eres algo prohibido para mí
A pesar de ello, corro el riesgo
Solo para poder probar tu dulce sabor
Aquel que quiero sentir en mis labios
Aquel que hace que desvele todas las noches


Simink®

3 comentarios:

gabymistik dijo...

mi angel alado....de oscuras y transparentes alas...magicas..bordadas de plata..
mi angel de alas rotas y perfumadas..jazmines blancos que lloran rocios....
mi angel de la guarda...que me guarda...hermosos momentos de existencia viva...
mi angel de luces y sombras...
augurio divino...
con rostro de hombre y alma de niño....
(asi te veo..asi te siento...asi te escribo).....gabriela

Anónimo dijo...

SUBCONCIENCIA

Has hablado, has hablado y me he dormido.
Pero duermo y no duermo, porque siento
que estoy bajo el supremo pensamiento:
vivo, viviré siempre y he vivido.

Has hablado, has hablado y he caído
en un marasmo... cede hasta el aliento.
Tiempo atrás, en las sombras, me he perdido:
estoy ciega. No tengo sentimiento.

Como el espacio soy, como el vacío.
Es una sombra todo el cuerpo mío
y puedo como el humo levantarme:

Oigo soplos etéreos... sobrehumanos...
Sujétame a la tierra con tus manos,
que si el viento se mueve ha de llevarme.

Anónimo dijo...

TANTA DULZURA

Tanta dulzura alcánzame tu mano
que pienso si las frutas te engendraron,
si abejas con su miel te amamantaron
y si eres nieto excelso del verano.

Tanta dulzura no es de rango humano:
los dioses tus pañales perfumaron,
sobre tu sangre roja destilaron
ojos de niños, lasitud de llano.

Tanta dulzura, que cayendo al alma
mueve esperanzas, le procura calma
y todo anhelo de virtud corona.

Tanta dulzura, para bien sentida,
que digo al mal que me consume: olvida.
y al fuerte daño que me dan: perdona.